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 Sebastian Aullatormenta

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Ishaac



Mensajes : 13
Fecha de inscripción : 16/05/2016

MensajeTema: Sebastian Aullatormenta   Mar Mayo 17, 2016 1:41 am

Capítulo 1 - Las nubes se aproximan.

Con la finalización de la segunda guerra, y por decisión política la nación de Gilneas se separó de la Alianza, y cortó lazos con Lordaeron, pero el comercio seguía en pie para las familias de alta sociedad, de esta manera la familia MacKenzie aun comerciaba con la nación gilneana.

El comienzo de mi historia comienza muchos años antes cuando un muchacho comerciante de Lordaeron, se cruzó con una muchacha que vendía sus vegetales en el comercio de la ciudad capital de Gilneas. Este señor se llamaba Scott MacKenzie, hijo de un Alto señor de Lordaeron, una familia adinerada dedicada al comercio con otras ciudades humanas y elfas. La muchacha era Lucía Fraser, única hija de una familia de granjeros fuera de la ciudad de Gilneas, ella y su familia era Brujos de la Cosecha, una tradición que pasaba de generación en generación en la familia Fraser y otras familias gileneanas. Estos se dedicaban a sanar y fortalecer los cultivos de las que muchas familias gileneanas subsistían.
Aunque eran dos muchachos de diferentes clases sociales, la atracción fue instantánea, aunque mantuvieron su relación en el más secreto de todos. Pero toda historia pasional tiene un final. Cuando el padre de Scott, le llegan rumores del romance, le encomienda que vaya a comerciar con otras ciudades por unos meses. Scott trató de convencer a Lucía, que lo acompañe y se case con él. Pero ella se negó, argumentando que su familia la necesitaba, su nación la necesitaba. De esa manera Scott y Lucía se separaron, sin ella comunicarse a Scott que estaba embarazada. Cuando Scott volvió a Lordaeron luego de sus viaje un año después, le iba a comunicar a su padre que iba a dejar todo y volver a Gilneas, a sabiendas de esto, el Padre le comunica que el sabe su razón, y que lo mantuvo lejos de Gilneas porque la muchacha que dejó ahí, se casó y tuvo un hijo. Contrariado y furioso con Lucía, este se queda en Lordaeron a servir los intereses de su familia.

Realmente nací dos años antes,en el año 18 D.P (año 600 por el Calendario del Rey), la muralla que separaba Gilneas de las otras naciones ya estaba en construcción. Mi familia era mi madre Lucia y mis abuelos. De mi padre solo puedes preguntarle a mi madre cuando estamos solos, ya que según mis abuelos él nos dejó. Ella lo recuerda como un hombre culto, divertido, soñador y amoroso. Mi infancia se basó en estudiar las tradiciones familiares y ayudar en la granja. Mi familia se dedicaban a cuidar de los cultivos, nuestros o de otros granjeros que nos pagaban por nuestro servicio, aunque éramos humildes ya que mi abuelo decía que nuestro conocimiento era para ayudar a la naturaleza y no para aprovecharnos de los demás. Las tradiciones familiares me enseñaron también a distinguir las hierbas y sus propiedades curativas y peligrosas de estas. Como no buscábamos beneficios de nuestras tradiciones, también trabajé en otras granjas en épocas de cosecha, por lo que me mantuve en buena forma.

A la edad de 11 años (29 AP) estaba arando nuestra granja cuando veo a un caballero bien vestido a caballo aproximarse a nuestra granja. En ese entonces solo éramos mi Madre y yo, ya que mis abuelos no estaba con nosotros. Mi madre salió a recibirlo, cuando lo ve, su rostro cambió y me gritó -Sebas, vete a ver que necesitan en la Granja de los Storks- Sentí una sensación rara al ver esa actitud de mi madre, pero asentí y fui a ver a los Storks. A la tarde a volver a casa le pregunté a mi madre de que había sucedido con el caballero, ella me dijo que había venido a comprar algunos alimentos, sus ojos estaban cristalinos, supe que me estaba mintiendo, pero no la quise molestar.
A la mañana siguiente mi madre me despertó con el desayuno listo, me dijo que desayune que luego me tenía que hablar de un tema serio. Ella se encontraba muy incómoda, lo pude detectar por su mirada fija como piedra y sus manos temblaban.
-Recuerdas al caballero que vino ayer- Me decía, mientras yo asentía.
-Ese hombre se llama Scott MacKenzie, es un noble Lordinense que vive en la capital hace unos años, lo conocí antes que tu nacieras y no sabia que habia vuelto- Escuchaba a mi madre pero no sabía a dónde iba, así que antes de interrumpir, asentí para que prosiga.
-Estuvimos hablando un rato, y me dijo que volvió a Gilneas pero no vino a saludarme antes, porque se había enterado que me había casado y tenía un hijo- Me asombre y las palabras salieron de mi boca -¿Casada? jajaj ¿Con quien Madre?- Mi Madre sonrió pero me señalo para que me calle y la deje proseguir.
-No importa, el me explico que fue un error y que me vio hace unas semanas en el mercado y volvió a preguntar por mi, no lo había hecho antes, porque no quiso molestar a mi esposo-
Mi Madre tomó aire.
-Entonces decidió confrontarse ayer ya que se enteró que nunca estuve casada. Y que necesitaba saber algo-
-¿Y qué fue lo que te pregunto?- El misterio ya me estaba carcomiendo los pensamientos
-Sebas lo siento, si hubiera sabido que estaba aquí hace tanto tiempo te lo hubiera presentado, pero no quería ilusionarte, ya que sufri mucho por su partida-
-Sebas ….. ese caballero es tu padre y quiere conocerte -
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Ishaac



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MensajeTema: Re: Sebastian Aullatormenta   Mar Mayo 17, 2016 1:42 am

Capítulo 2 - Cielo nublado

Que decir, la revelación de mi Madre me sorprendió, recuerdo que no dije nada, me levanté y salí por la puerta de nuestro hogar y camine un rato hasta llegar a una barranco y me senté sobre las piedras a mirar el mar y pensar. Preguntas que antes no tenían respuesta, quien era mi padre, porque nos abandonó, me quería ya estaban cerca de ser respondidas.
-Lo siento hijo, perdona- Decía mi Madre, mientras apoyaba su mano en mi hombro y se sentaba a mi lado.
-No es tu culpa, Madre. No sabías que el había vuelto y él que yo existía- dije sin sacar la vista del lejano mar.
-Quiero conocerlo, podre?-era una pregunta que mi madre esperaba y asintió en silencio.
-Le mandaré una carta- se levantó y me dejo solo, sumergido en mis pensamientos.
A la mañana siguiente tenía la tarea de ir cortar leña para unos ancianos que eran amigos de mis abuelos. Me levante con el alba para que el calor del mediodía no me queme. Ya hacía unas horas que estaba hachando cuando me sorprende una voz.
-Se nota que eres fuerte- Me gire bruscamente a ver de quien salían esas palabras - Hola, soy Scott- Era el caballero que vi esa tarde, pero iba vestido con un pantalón y camisa, un poco informal para un hombre de alta cuna. Lo mire de arriba a abajo, había claras diferencias, unas obvias la edad y clase social, pero otras físicas más similares, formas, color de pelo y ojos. En apariencia contrarrestamos el con sus finas prendas, yo solo con botas y pantalón, ya que la camisa ya estaba sudada, teníamos ambos el color de pelo oscuro y unos profundos ojos marrones. Tenía una barba cortada pulcramente, mientras a mi me asomaba los primeros vellos en la cara.
-Buenos días señor, me llamó Sebastián- y nos dimos un apretón de manos.
-No necesitas ser tan formal conmigo, soy tu padre- el silencio se apoderó del y ambiente unos segundos. Volte a seguir trabajando.
-Lo siento, pero no me siento cómodo llamándole así.-
Otra vez el silencio gobernó la situación
-Estoy de acuerdo, puedes llamarme Scott y yo haré lo mismo Sebastián-
-Puedes llamarme Sebas, así me llaman mis amigos- se que no pude verlo, pero estoy seguro que sonrió mi padre.

Las semanas siguientes Scott siguió estando presente. Me ayudaba con mis tareas cotidianas que consistía en la granja y extractos de hierbas. En una de esas tardes, estando los dos solos en la granja, llegó un niño corriendo.
-Sebas, está tu madre?- dijo el joven
Reconocí que era el hijo de una familia que vivía a unos kilómetros de nuestra granja.
-No, que sucede Thomas?-
-Mi hermana tiene mucha fiebre, necesitamos a tu Madre- Estaba muy angustiado.
Scott me miró fijamente y asintió.
-Dejame buscar mis cosas y vamos- Entre a la casa, agarre algunas hierbas que sabía que tenían propiedades para bajar la fiebre y utensilios de trabajo. Al salir estaba Scott arriba de su caballo y me hizo señales para que me suba, lo dudé pero acepte, me estrechó la mano y me subió de un tirón fuertemente. Salimos a toda velocidad rumbo a la granja de Thomas.
Cuando llegamos salió la madre de Thomas, se sorprendió a no ver a mi Madre.
-Dónde está Lucía?- Nos dijo angustiada.
-Ella no estaba en casa, le deje una nota, dejame ayudarte- Asintió a duras penas.
Entre a la casa y me llevaron hacia la habitación de la niña. Ella tenía mucha temperatura. Así que recordé las enseñanzas de mi Madre y saque de mi bolsita hojas de flor de paz y las molí hasta dejarlas hechas un polvo, y luego de agregar agua de manantial caliente a un vial con el polvo, le di la infusión a la niña. Scott me dijo que volvería a la granja a esperar a mi Madre para traerla lo más pronto posible, agradecí el gesto y me quede con la niña esperando sentado en una silla.
Luego de un par de horas llegaron, mi Madre me dijo que salga de la habitación que ella se haría cargo, una vez mencionado los pasos que seguí para la infusión. Estando afuera llegó Scott y me mencionó que era muy talentoso, que si alguna vez había pensado dedicarme a la alquimia. Me sorprendió el comentario, pero le dije que no, porque tenía tareas en casa y seguía con mi entrenamiento con mi Madre. Al rato sale mi Madre y me felicita por lo que hice, que sino fuera por mi trabajo la niña no hubiera visto otro amanecer, me sentí contento conmigo mismo. Scott la llama para que hablen, se alejaron un poco pero vi como mi Madre negaba con insistencia, en eso veo que me llaman.
-Hijo, aquí tu pa…. Digo Scott tiene una idea, yo no estoy de acuerdo, pero tiene que ser decisión tuya-
-Dime que es Madre-
-Quiere llevarte a la ciudad que vayas a aprender el oficio de los exilis y posiciones con grandes alquimistas y- vi que la cara de mi Madre se consternó. La incentive con la mirada para que continuara
-Y quiere que te vayas a vivir con él a la ciudad-
-Noooo, jamás me separaran de ti- Y salí corriendo, salté la cerca y desaparecí en el bosque.
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MensajeTema: Re: Sebastian Aullatormenta   Mar Mayo 17, 2016 1:45 am

Capítulo 3 - Vientos intensos

No podía reconocerse frente al espejo. Todas estas prendas de alta sociedad no iban con mi manera de vida. Aunque es verdad que sí había cosas que me gustaban. Mucho había cambiado en mi vida estos años y este nuevo año iba a ser una tormenta de cambios.
Han pasado muchos años desde que conocí a mi padre Scott Mackenzie. Muchos desde que apareció en mi vida para cambiarla. Desde que decidí dividir mi vida en el campo y la ciudad. Vine a la ciudad a aprender más sobre las especies de plantas y propiedades que surgen al mezclarlas con otros ingredientes, ingrese a la escuela de boticarios del reino. Fueron años de mucho aprendizaje y buenas amistades. El director Krennan Aranas que a su vez era el boticario del rey en varias oportunidades me dijo que tenía buena materia prima que con dedicación podría llegar a lo más alto de la sociedad gilneana si ese era mi deseo. La verdad es que vine a estudiar porque mi madre me dijo que aprender otros métodos servirán para ayudar a otros. Siempre que no ponga a la ciencia encima de mis tradiciones de mi familia. Así que pensaba volver e instalarme en la granja una vez que concluya mis estudios. Volviendo mis pensamientos al presente. Estoy frente al espejo porque esta noche es mi fiesta de 21 años. Mi padre preparó en su casa una fiesta en mi honor. Vendrían amigos de los estudios y mucha gente que desconocía, principalmente de alta cuna gilneana.
Se abre la puerta de mi habitación - Ya estás preparado Sebas?- Al mirar por el reflejo en el espejo pude ver a mi Padre - Si me puedes dar una mano con esto - le señale el moño en mi cuello, mi padre sonrió y entro a ayudarme. - Te ves muy bien, tienes todo el porte de un Mackenzie- fruncí el ceño ante la observación- Padre, ya lo hablamos, sere tu hijo, pero soy un Fraser como mi madre y abuelos.- asintió, sabía que era una batalla perdida, pero sabía que la guerra continuaría.
La fiesta que organizó mi padre era muy glamurosa, había muchos invitados, todos vestidos de gala. Y para hacerlo más ameno, todos se pusieron máscaras, así que la gente bailaba entre si. Mientras estaba en la pista tomando algo junto a unos compañeros vi lo más deslumbrante de la noche, era una mujer con un vestido rojo, con un escote muy pronunciado, tenía una figura que hacia ver al vestido como una piel más, pero lo que más me llamó la atención fue que tenía una máscara con trazos quedaban la impresión de una loba. Se fue acercando y pude ver que sus ojos eran verdes, y estaban clavados con los míos, a una distancia de algo como dos metros, me sonrió sensualmente y se giro para su derecha y empezó a alejarse. Alguien me empujó hacia adelante y por arte de magia empecé a seguirla. Estábamos a una distancia de ⅚ pasos cuando sin detenerse mira hacia atras y vuelve a sonreirme, esa mujer me tenía hechizado. Subimos a las escaleras y entró en una habitación. Al entrar en la misma habitación me dijo - cierra la puerta, no puedes hablar, harás todo lo que yo te exija- asentí como un buen hijo a su padre- acercate,no puedes tocarme- ella me fue sacando las prendas de mi vestimenta, hasta dejarme sin nada - mmm veo que estas bien dormido en todo sentido - mirando hacia debajo de mi cintura- quiero que me saques el vestido lentamente- su olor era embriagador, puse mis manos en sus hombros y fui bajando su vestido, roce su piel que era muy suave, perdí el control de tanto deseo acumulado y la quise sujetar para llevarla a la cama, ella ágilmente me sujeto del cuello clavando sus uñas- tranquilo lobito, acá mando yo- asenti, me tranquilice, tenía un poder oculto hacia mi. -acuéstate en el piso- obedecí, ella empezó a pasar los dedos de sus pies sobre mi cuerpo - tienes un bello cuerpo lobito - luego se sentó en mi vientre, con su mano buscó una parte de mi cuerpo que estaba en alza - mmmm lobito si así estás ahora, me vas a hacerme pasar una gran noche- entonces se dejó caer y sentí como se desbordaba mi mundo, empezó a moverse y a arañar mi pecho, toda la noche fue intensa, cumplí todas sus órdenes a gusto. Al poder tomar una bocanada de aire luego de tanto ejercicio, estábamos en la cama entre las sábanas - la verdad es que te portaste como todo una bestia, se nota que tienes los genes de un MacKenzie - entre de repente en una furia no propia de mi y arranque su máscara mientras le decía - quién eres en realidad?- me caí de la cama al ver la mujer que estaba bajo la máscara - soy la mujer de tu padre - no podía creer que se tratara de Rose Mackenzie, la esposa de mi padre, realmente no había tenido mucho trato con ella, yo pensaba porque era un peligro para su familia ya que era el primogénito de mi padre, de todas maneras me levanté de la cama y salí con mis ropas que estaban en el suelo.
A la mañana siguiente fui al establo de mi Padre y saque un corcel y emprendí el viaje para ir a ver a mi Madre. Obviamente no le podré contar todo lo que me pasó la noche anterior a nadie. Luego de un rato largo de cabalgata. Voy acercándome a la granja de los Grayson Y veo que alguien saliendo de la casa y me hace señas. Me detengo a la entrada de la granja y me doy cuenta que el joven era Thomas. El niño que vino pidiendo ayuda para su hermana hace muchos años atrás. - hola señor - me sonreí, no me reconoció - jajaja Hola Thomas veo que no te acuerdas de mi, soy Sebastian Fraser- sus ojos me recorrieron de arriba abajo, se veía que no entendía qué pasaba. - guau eres todo un señor - no podía dejar de sonreír - no, Thomas soy el mismo joven que se crió aquí con ustedes, pero con unos trapos mejores jaja - nos reímos a carcajadas los dos - bueno, me encantaria seguir hablando, pero quiero llegar a casa y ver a mi madre - su cara cambió, como si un recuerdo tenebroso volviera al presente - debes tener cuidado hay rumores de bestias que rondan la zona - me sorprendió lo que escuche, pero opte de que era las fantasías de un joven. - gracias Thomas, tendré cuidado - nos despedimos y seguí la marcha hasta mi hogar. Al llegar me encontré con mi Madre, fue un momento grato estar junto a ella, nos pasamos el rato charlando de mis anécdotas en la ciudad y de lo aprendido en cómo ser un mejor brujo de la cosecha.
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Ishaac



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MensajeTema: Re: Sebastian Aullatormenta   Mar Mayo 17, 2016 1:47 am

Capítulo 4 - El día más oscuro

La noche estaba calma en mi hogar, la ventana abierta, dejaba que medite con mis pensamientos, y para ser sincero no podía quitarme de la mente a esa Señora. Mi cuerpo la extrañaba deseaba tenerla en mis brazos aunque era imposible y peligroso. En un instante siento una sensación de incomodidad que me vuelve a la realidad. Siento todo tranquilo pero hay algo fuera de lugar. Me levanto y veo que la casa estaba en silencio, salgo de ella y contempló el paisaje de la noche estrellada.
Escuchó un berrinche de mi caballo que estaba atado a la cerca. Me acercó para calmarlo, él se tranquiliza, pero al rato vuelve a impacientarse, esa sensación rara vuelve a aparecer, siento que alguien me observa. Debe haber algún animal salvaje eso surge como primer pensamiento, tomó un vara de madera y salgo a ver los alrededores. La noche con sus estrellas brindaban una buena vista, la granja estaba tranquila, pero yo no me sentía igual, así que seguí caminando. No recuerdo el porque pero entre al bosque, cuando me percate ya no veía la granja, la verdad es que con lo que percibía me dio miedo. Entonces escuche algo moverse tras los árboles. Me entró pánico y salí corriendo. Lo último que recuerdo es algo echarse sobre mi espalda y morderme muy profundo.
Dolor, sufrimiento, sangre, más dolor y muerte constantemente esos fueron mis deseos. No podía visualizar razonamiento alguno. La vida salvaje, la sed de matar, no podía luchar contra todo eso. Mi acciones pasaron a ser como ver desde un modo más alejado. Eran mis ojos pero no era yo quien cometió aquellos actos salvajes. No tengo memoria de cuanto tiempo me sentí así, pero me capturaron y me tuvieron recluso mucho tiempo.
-Eras el chico Fraser no?- una voz se escucha fuera de mi prisión. -Quiero que sepas que si estás aquí todavía vivo, es porque pienso que aún estas “aquí” aunque no te vea- Me sonaba conocida la voz, pero mi mente peleaba constantemente para mantener el control. -Espero que esto te ayude a ayudarnos tu nación te necesita- acto seguido arrojó una bolsita dentro de mi celda, al caer se abrió y un polvo inundó el ambiente y mis pulmones. Otra vez fragmentos de mis pesadillas volvían, recuerdo ver como ÉL entraba a mi casa, como abrió la puerta de la habitación de mi Madre y se acercaba sin hacer ruido y … desperté abruptamente, me habían arrojado agua - Llegó el momento de la verdad, ojala funcione y aún estés ahí- Se acercó a mi y vi como me hacía tragar un líquido espeso desde la boca. Me desperté en una suave cama de una habitación. Cuando quise incorporarme, no me sentía yo mismo, me sentía fuera de balance, me acerque hacia un espejo y ver el reflejo de esa bestia me hizo saltar del terror, caí sobre un mueble como dos metros atrás del espejo, como rayos era posible. Me quede sobre un rincón aterrado.
Alguien llamó a la puerta. -Puedo pasar?- Me asuste que me viera así y quiera hacerme algún daño -No No corre, sal de aquí, soy un monstruo- increíblemente respondió con mucha calma - Mantén la calma, todo está bien, voy a entrar- instintivamente le grite -NNNOO- pero la puerta se abrió, y mi desconcierto aumentó, eso era ella, era un monstruo como yo, pero estaba tranquila con soltura se movió y estaba bien vestida.-Se que es mucho para procesar, tu apariencia, la mía, pero quiero que trates de hablarme de lo que sea, estuve en el mismo sitio que ti, y sé el trauma de no poder ser escuchado, intentalo- no podía entenderlo parecía una mujer disfrazada, no comprendía nada ÉL la ataca, pero lo intente- Tengo miedo de ÉL- la mujer no se inmutó - Todos tenemos miedo de la sombra que llevamos dentro- yo podía comunicarme ÉL no estaba más - Creo que se fue, pero no me veo igual- su rostro se puso serio -Mira, eso que tienes miedo sigue ahí, por ahora tu tienes el control ÉL está en una celda en tu cabeza, pero por experiencia, cuando duermes el comparte recuerdos de lo que hiciste antes - -Yo no hice esas cosas, no podía hacer nada, no pude detenerlo- angustiado empecé a llorar - Lo siento, es algo que aún no entendemos porque nos paso, pero debes ser fuerte y seguir adelante, yo te ayudaré si me dejas - asentí a sus palabras, pero no por convicción - Tenemos una idea, pero quisiera escuchar tu nombre, yo soy Alice Owen- me dijo la mujer, sentí una necesidad impulsiva de seguirme demostrando que era yo quien estaba al mando de ÉL - yo soy Sebastian Fraser.
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MensajeTema: Re: Sebastian Aullatormenta   Mar Mayo 17, 2016 1:49 am

Capítulo 5 - Relámpagos en el cielo

Las semanas siguientes fueron duras, en las cuales Alice me ayudó a entender este nuevo cuerpo, era mucho más alto y fuerte que antes, aunque el aspecto de hombre había desaparecido, ahora parecía un lobo, con hocico un cuerpo cubierto de pelaje y garras que rompían cualquier tela a su paso, mis camisas fueron las que más sufrieron.
Una tarde estando practicando mi adaptación, alguien golpeó mi puerta - Se puede pasar Sr Fraser?- que me llamen señor me extraño más que nada, sólo había tenido un trato así cuando vivía en la ciudad. - Adelante- me levanté de mi silla, donde estaba practicando no romper los viales con los que trabaje estudiando hacía unos meses atrás, en eso se abre la puerta de mi habitación - Hola Sebastian - me sorprendió encontrarme al alquimista del rey, el director de la universidad Krennan Aranas. -Señor, en que puedo ayudar- mi actitud fue como si volviera el tiempo atrás y el director entrara a solicitarme una tarea. El director sonrió, y echó una mirada hacia mi mesa de trabajo. - Veo que ya estás tomando más control de tu nuevo “yo”, eso es bueno - asentí malhumorado, ya que no me sentía yo- señor no me lo tomé como atrevimiento, pero consiguió la cura de esto?- la mirada del director se endureció - para serte sincero, no creo que haya cura, el bálsamo que cree ayuda a que controles a la bestia que hay dentro tuyo, pero sigue ahí, como llevas tu situación?- no quería hablar de eso, pero fue una pregunta del director y no podía mentirle.- señor, ÉL sale cuando duermo, siento que peleó por el control, tengo recuerdos de lo que hizo todo el tiempo que estuvo suelto, a veces despierto y las sábanas están destrozadas- el director asintió - es un factor común en todos, hay algo en el estado del sueño con el cual, como lo llamas tú, ÉL que toma más fuerza, aún no encuentro los ingredientes que lo mantengan en control mientras duermen - el silencio se adueñó de la conversación un instante y el director retomó la charla - por esa razón estoy aquí, tú eres un prometedor alquimista, y necesitó que me ayudes en mi laboratorio a crear más bálsamos para ayudar a los demás y a mí buscando una cura-. Me sorprendió gratamente que el director me consideré que a pesar de mi nueva apariencia pudiera ayudar- gracias señor, será un honor para mi-. En las semanas siguientes empecé a trabajar en el laboratorio, digamos que muchos viales fueron mis víctimas, pero el director fue comprensivo, había otras personas normales y otros como yo, se necesitaba de todos para sacar a Gilneas adelante. Unas semanas después, nos llegó el aviso de un ataque de no-muertos, estos seres que había escuchado que estaban detrás del muro, se habían escabullido por el mar y nos atacaban. Se encomendó que los que trabajáramos en la cura, partiéramos hacia un pueblo para seguir trabajando en encontrarla.
Al llegar al poblado Valletormenta me encontré con Alice que se estaba a cargo de la organización del pueblo, buscando sitio para el laboratorio, casas que funcionan como barracones para los trabajadores, exploradores, y la milicia. Unos días luego de haber armado el laboratorio y empezar la producción de más bálsamo, Alice entró por la puerta. - veo que te estas acostumbrando- le mire y no pude no regalar mi primer sonrisa desde que me convertí - todo gracias a tu Ali, sin ti yo estaría seguramente muerto - me pareció notar que se sonrojaba - no seas idiota, tu valor te llevó a superar esto, mira que te parece si volvemos un poco a la normalidad y te invitó a celebrar todo tu progreso con una cena esta noche- cabe decir que abrí los ojos, no me esperaba una invitación - bueno, claro, me encantaría, pero no tengo nada que llevar, aparte debería invitarte yo, tu me ayudaste a mi - me hizo una señal para que me calle, al levantar su mano - no se diga más, te espero en mi casa a la hora de la cena- le volví a regalar una sonrisa - ahí estaré Ali- ella me devolvió la sonrisa - te esperó- y salió de la habitación.
Golpe la puerta de la casa de Alice, se podía sentir desde antes de llegar un rico aroma de lo que había en la mesa, también un fragancia a frutas, y un rico perfume. -pasa Sebas, la puerta está abierta- entre sorprendido. - hola Ali, como sabias que era yo- ella se giró a verme - ya sabes que nuestro olfato aumento, sabía pq podía olerte desde hace 10 minutos- claro, una de las otras ventajas de lo que nos había sucedido a parte de mucha más fuerza, fue el aumento de visión, audición y olfato - si también pude oler lo que estaba cocinando - se giró a buscar algo - tú también hueles rico- me sonroje al escuchar eso. La cena estuvo sabrosa, cocino muy rico, aunque con todo lo que sucedía en Gilneas, Alice se las ingenio muy bien debido a la escasez en muchas cosas, incluso consiguió una botella de vino, de ahí fue mi sensación frutal cuando llegaba. Desconozco qué fue, si el vino o lo bien que lo estábamos pasando, pero empezó a oler un aroma embriagador, algo que jamás había sentido desde que me convertí, un olor a deseo salvaje, cuando veo que Alice tiene sus ojos fijos a los míos - también lo sientes,no - asentí con mi cabeza - ella se levantó, se acercó a mi - cuando sientas esto, actúa, no habrá un no esperándote- y me beso. Me desperté de mi letargo, me levante, la lleve contra la pared y empezamos a besarnos salvajemente, lamí su cuello, la sujete de sus caderas y la levante para que su cuello quedará a altura de mi hocico, deseaba mucho a Alice en este instante, se me olvidó quién era, acerquen mis garras a su ropa y se la arranque, ella me sonrió de forma coqueta, el instinto salvaje se había apoderado de los dos, la cambie de posición y la acosté sobre la mesa, me separe un poco de ella, mirándonos a los ojos, me arranque toda la ropa, su mirada me suplicó que no aguardará más, no la hice desear más y le di lo que ambos deseábamos. Fue una noche apasionada, salvaje, éramos dos animales dándose placer, fue muy distinto a esa vez en la fiesta de mi cumpleños, esto fue más violento, hasta nos mordimos y en vez de dolor, fue una inyección de más pasión. Las noches pasaron y las seguí compartiendo junto a Alice.
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Ishaac



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MensajeTema: Re: Sebastian Aullatormenta   Mar Mayo 17, 2016 1:50 am

Capítulo 6 - Hojas con el viento

Los días siguientes en el pueblo de Valletormenta fueron movidos, trabajando en el laboratorio y descansando poco junto a Alice. Todo estaba tranquilo hasta que llegó un mensajero para el Rey. Este había llegado hacía poco y se había refugiado en una pequeña cabaña, Alice estuvo ausente esa noche ya que debía coordinar los asuntos del pueblo con el recién llegado soberano.
Estando en la cama, mientras nos relajamos y tomamos aire, me contó que a la mañana siguiente todos los ciudadanos infectados íbamos a marchar junto al Rey dentro de bosque. La verdad me preocupe un poco, pensé en lo peor, que el rey nos iba a sacrificar. Alice vio mi rostro consternado y me aseguro que me quede tranquilo que el Rey era del pueblo gilneanos, tengamos la apariencia que sea.
La caminata puso su curso al salir el alba, había nervios entre todos, el bosque se tornaba tenebroso. Y se volvió espectacular al bajar por la colina y ver un imponente árbol en el centro del bosque. El Rey observó a su pueblo inquieto y les habló -Tranquilos mi gente, allí encontraremos un nuevo amanecer para nuestra querida nación- sus palabras fueron un elixir de nacionalismo que impulsó al resto de la comitiva a seguir hacia adelante.
Al llegar a las afueras del árbol, nos encontramos con seres que se presentaron como Elfos, que se enteraron del Mal desatado en nuestra nación y que gracias a un grupo de asalto conformado por Gilneanos y Elfos recuperaron ciertos objetos que nos iban a ayudar a controlar lo que ellos denominaban “La Maldición de los Worgen”. Sentados en un círculo, una elfa se acercó y nos contó que esa maldición se había creado muchos años atrás, y que corrompió a mucha gente de su raza, que algo la había liberado de su prisión y ahora nos tocó a nosotros padecerla. Nos advirtieron que la maldición es contagiosa para todos los seres vivos de Azeroth, que no deberíamos morder a nadie por ninguna circunstancia. Nos dejaron solos hablando entre nosotros, me levante y empeze a caminar por el interior del Árbol, sentía una curiosidad insólita por ese majestuoso árbol, será por mis tradiciones de brujo de la cosecha que venían en mi familia, de cómo algo tan grande podía existir en nuestra nación, me acerque a una de las raíces y las toque. Una voz me susurro -Te necesitamos Sebastián, Azeroth está en peligro- me di vuelta buscando el origen de la voz y no había nadie cerca mio. -El mundo los necesita a todos, debes cuidar al Árbol de Mundo- me asuste, cuando comprendí que lo que estaba en mi cabeza era la voz del árbol, lo solté y camine de espaldas hacia atrás. -Es un Árbol imponente, su nombre es Tal’doren, es uno de los Árboles del mundo- me gire haber si me seguía hablando el Árbol, cuando vi a una elfa a mi lado -es impresionante- tartamude para no demostrar que me asustó su presencia, me sonrió al darse cuenta -me llamo Arianna Florcreciente, soy una druida, en general todos los elfos tenemos un equilibrio con la naturaleza, pero los druidas aprendemos a vivir en una comunión con ella, somos sus guardianes- pensé que esa comunión con la naturaleza se acercaba pero en un grado muy superior a mis tradiciones -Si siento una gran presencia aquí- Arianna arqueo la ceja sorprendida -Gracias, disculpame pero voy a ir a sentarme con mis camaradas- así me aleje de la druida que estaba sorprendida, pero me dejo alejarme sin mas palabras.
La mañana siguiente, fuimos comulgando frente a tres Druidas que nos dieron de beber de las aguas de Tol’dorean, cuando fue mi turno, estab esepctico y no sabria que pasaria, ÉL sentía un peligro próximo y quería liberarse, pero me autocontrole y di comienzo al ritual -Tu joven humano, bebé de estas fuentes y podrás contener a la maldición que llevas adentro, bebé del pozo del equilibrio- me acerque junto a la fuente de furia y bebí de ella -Del mismo modo que el espíritu de Goldrinn bendijo a nuestros druidas, que Sebastian sea bendecido con la sabiduría de su raza y la ferocidad del dios lobo- senti una energia recorriendo mi cuerpo, el poder inundandome, me dio inspiración de acercarme a la otra fuente, la de la tranquilidad -Del mismo modo que Daral'nir alivio a los druidas malditos que se abandonaron a la bestia y rechazaron el equilibrio que Tal'doren alivie a Sebastián- la energía seguía viajando por mi cuerpo, fortaleciendolo, ya solo quedaba una, bebí de la fuente del equilibrio -!Que la guadaña desate aquello que no debería estar atado! !Que el alma domine a la bestia, para que la bestia no domine al alma!- entonces lo más emocionante paso, la energía desbordó fuera de mi cuerpo, llevándose consigo a ÉL, purificando mi cuerpo de aquello que me atormento. -Me siento libre- fueron mis primeras palabras -así es joven Sebastian, tu tienes el control absoluto de la bestia, puedes invocarlo según creas conveniente para ayudar a los que te rodeen- me hizo una seña para que siga mi camino, así otros podrían purificar su espíritu.
Una vez que se corrió la voz de que podemos purificarnos de las bestias que teníamos adentro, la gente empezó a hacerse de a poco, Alice que era la coordinadora a cargo, me pidió que la acompañe en la tarea de ayudar a los ciudadanos que se acercaban al Monte Oscuro, donde estaba Tal’doren. Otro grupo de gilneanos, compuesto por hombres y huargens invadió la capital con el afán de recuperarla. Las pérdidas fueron demasiadas, así que una vez que todos estuvimos reunidos, se dispuso que debíamos dar por perdida la batalla, pero no la guerra, que debemos reagruparnos junto a nuestros nuevos aliados los Elfos y retomaremos la nación. Fue en ese plan, que abandonamos nuestra nación, nuestros hogares y emprendimos un viaje por mar que duró unas semanas hasta que llegamos a la capital de los Elfos, Darnassus. Una vez llegamos a la capital élfica, nos fueron acogiendo en diferentes barracones, es difícil como los llamarían, ya que la arquitectura de los elfos era muy diferente de la gilneana y creo que del resto de habitantes del mundo, estos vivían en “casas” que eran extensiones de los mismos árboles.
Nuestra llegada, ya trajo más batido a la situación política en la capital, donde se iba a debatir si estábamos adentro de la Alianza o viviriamos exiliados del mundo, me comentó Alice, que estaba más sumergida en asuntos políticos de los que yo podría estar. Al día siguiente mientras caminaba por la ciudad, podía presentir las miradas de enfado de ciertos Elfos, por lo que me enteré luego, nuestra apariencia Huargen, les recordaba los horrores cometidos por sus antiguos hermanos, así que era recomendable transitar por la capital en nuestro aspecto humano, sinceramente aun no me acostumbraba a poder volver a ser humano, todavia tenia a flor de piel lo que viví en los últimos meses. Algunos gilneanos optaron por refugiarse fuera de la ciudad donde podían coexistir con su esencia de huargen. Yo en cambio me quede en la la ciudad con algunos de otros ciudadanos. Una tarde mientras estábamos algunos reunidos se acercó un elfo -estimados gilneanos ustedes son nuestros huéspedes.... Pero el mundo está en peligro, sea cual sea la decisión que tomarán nuestros líderes en los próximos días, ustedes deben buscar un objetivo en este cataclismo que azota a Azeroth, así que me gustaría que piensen y luego hablaremos, estamos aquí para apoyarlos y juntos restaurar nuestro hogar- sus palabras fueron muy penetrantes. Como yo podía ayudar en los eventos próximos era una pregunta que todos deberíamos hacernos en ese momento. Por mi parte era un estudiante alquimista y tenía mis tradiciones de brujo de la cosecha, podía ayudar en mejorar los alimentos para los combatientes pero nada más productivo. Deje esos pensamientos y salí a caminar por los alrededores.
Mi hogar, sangre, muerte eran constantes aun después del ritual en mis sueños, aun podía culpar a esa cosa que ahora habitaba en mi control, despreciaba verme con esa apariencia. Me desperté sudando luego de esa pesadilla y me sorprendí al ver a Arianna junto a mi, con su mano en mi pecho -Sebastian debes abrazar la bendición de Goldrinn, este no eres mas tu- se levanto y me dejo solo.
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Ishaac



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MensajeTema: Re: Sebastian Aullatormenta   Mar Mayo 17, 2016 1:51 am

Capítulo 7 - La tormenta

Pase los días siguientes pensando en todo lo sucedido mi función en los próximos días y las palabras de Arianna. No comprendía como ella quería que me convierta en eso, debía estar equivocada.
La siguiente noche volvieron los malos recuerdos pero en un momento la sensación cambió me sentía libre caminando por grandes vegetaciones el agua que comenzaba a caer de los cielos en pequeñas gotas, me dio el impulso de acelerar el paso comencé a mirar más agudamente todo lo que habitaba en ese bosque animales, plantas, aves que surcaban el cielo, mientras mas aceleraba podía sentir las fragancias de todas las plantas hasta en un momento me dio la sensación de que el bosque me susurraba. La lluvia se hizo más intensa acelere y corrí mucho hasta que llegue al borde de un barranco. Mire hacia abajo y solo había un velo azul del mar que lo completaba todo, tambien empece a darme cuenta de que había árboles inmensos a mi lado, fue cuando mire mis manos y vi las garras. Me había convertido en aquello que odiaba y me sentía completo, la revelación creó una lluvia de emociones, pero al final de cuenta reconocí que mi vida volvía a comenzar ahora desde que era uno con mi todo interior. Que era un huargen un ciudadano gilneano que podía hacer mucho por este mundo que empezaba a encontrarse, entonces sacando toda esa furia que llevaba dentro y aceptándome a mí mismo en vez de gritar me salió un aullido tan intenso que todos los seres de Darnassus debieron escuchar aun con la intensa tormenta que azotaba el lugar -Al final lo has aceptado, ahora si estas completo- sabía quién me hablaba, era Arianna, ahora podía volver a mi mente su aroma que percibí en otra oportunidad -el ritual te ayudo a liberarte del control de la bestia, pero faltaba que tú valores y te regocijes con la bendición que se te ha dado- ahora que todo había quedado claro, comprendía sus palabras, sí que era una bendición, ella se fue acercando lentamente hasta que posó una mano en mi hombro -ante todo eres un ser muy bueno, sea cual sea tu apariencia- un momento de silencio - tambien eres muy hermoso- me gire lentamente agarrando a Arianna de la cintura y la bese apasionadamente, ella lo aceptó pero puso una mano en mi pecho peludo y se alejó un poco -recuerda que no puedes morderme- le sonreí, la levante y la lleve contra un árbol, cuando le iba a rasgar sus vestiduras me empujo con fuerza, no esperaba esa reacción y me agarro desprevenido por eso caí al suelo. -eres un joven ser de una raza aún más joven, lo siento pero no soy tan fácil- me dijo y acto seguido se fue sacando sus prendas lentamente mirándome a los ojos, Arianna tenía una belleza que se iluminaba en ese paisaje al aire libre. -quédate quieto- fue caminando de forma muy gracial hacia mi, como si fuera un felino, yo estaba acostado y ella empezó el recorrido por mis piernas, me toco sobre todo mi pelo que cubría la totalidad de mi cuerpo -eres muy suave- el calor brotaba de todo mi ser, llegó hasta mi entrepierna, me miro a los ojos y me sonrio picaramente y siguio tocandome hacia arriba pasando por mi estómago para llegar hasta mi pecho que se infla y desinfla constantemente una vez que estuvimos cara a cara nuevamente tuve el deseo de besarla y lo intente, fue cuando mi espalda volvió a estar junto al piso, Arianna me había tirado hacia él con su mano agarrándome por el cuello, le gruñi -tranquilo, tranquilo- le sonreí con deseo -mmm asi que me resultaste juguetón- con su mano aun en mi cuello se acomodo con sus piernas junto a mi y con la otra la llevo hasta mi entrepierna, me lo sujeto bien fuerte -ahora más tranquilo déjame a mí- y se sentó de un tirón sobre mi y yo abarque todo su ser interno, se quedó quieta un instante y comenzó a moverse lentamente saco su mano de mi cuello y junto a la otra libre uso mi pecho como punto de apoyo e incrementó su ritmo era muy intenso toda la actividad, quise inclinarme para sujetar la de las caderas y volvió a agarrarme el cuello pero tan intenso como sus movimientos -yo estoy arriba, mando yo- me rei y la deje seguir. Estuvo así unos minutos cuando su cuerpo se tenso, cerró sus ojos y aflojó su mano en mi cuello, este era mi momento y agarrandola de las caderas me giré y ella quedo ahora boca abajo -ahora yo estoy arriba- le dije y ambos sonreímos, y subí una de sus piernas a mis hombros y ahora la empecé embestir con fuerza, ella trataba de arañarme pero mi piel era más dura que en mi aspecto humano y no tenía garras. El momento debería haber sido eterno, pero se acortó y empezamos a tensar nuestros cuerpos y culminamos juntos. Caí rendido sobre ella -debes tener un nombre élfico cuando salgas al campo de batalla, tengo el ideal- me sorprendió hablar de eso justo en este momento, pero le segui la corriente -haber cual se te ocurrió- ella me miró enfadada -es importante, es una tradición nuestra, tiene mucha importancia- me disculpe -lo siento, pero dime cual me merezco- me miró, creo que buscando si le hablaba en serio y abrió su boca -Aullatormenta- la mire, me gire y me recoste a su lado, ella puso una mano y su cabeza en mi pecho, yo recorrí su cabellera con mis garras -me gusta, yo soy Sebastian Aullatormenta- me sonrió y nos dormimos debajo de las estrellas y junto a los árboles.
A la mañana siguiente emprendimos el viaje de regreso a Darnassus. Caminando los dos por el bosque, Arianna me hablaba de los labores de los druidas, pero no le prestaba atención, la flora y fauna de los alrededores me tenía absorto, podía percibir más que antes, sentía que el lobo dentro mio se fusiono completamente y tenia mas poder que antes. Fue entonces que roce un árbol que estaba en camino y un flash en mi cabeza apareció, imagenes sin sentido y un llamado -debes ayudarnos, el mundo corre peligro- cuando se acabaron y centre mi mirada en Arianna observe que ella también me miraba -¿qué te pasó?- no quise hablar de esas visiones y voces que escuche desde la primera vez que nos conocimos -creo que debemos volver a la capital de inmediato- confiando en mis palabras ambos salimos al trote hasta la ciudad.
Al llegar a la capital nos enteramos por otros huargen que estaba ahí, que todos los gilneanos partieron con el resto de la Alianza a ayudar en el combate en Vallefresno, que me debía quedar junto a otros cuidando del resto de heridos. Arianna se despidió y yo me quede en la enfermería auxiliar donde estaban los heridos del escape de Gilneas. Cuando llegué había un druida controlando a los heridos -¿en que puedo ser de utilidad?- le pregunté, este me miro y haciendo una señal para que me acerque junto a él que estaba atendiendo a un huargen -tu eres uno de esos alquimistas no?- asentí a su pregunta -ve a preparar unos bálsamos, vamos a tener que recurrir a un poco de su ciencia, la batalla en Vallefresno me ha dejado sin ayudantes- acepte el trabajo, pero me quedé viendo que es lo que el druida hacia, este tenía una mano sobre la herida en la pierna de mi compatriota -perdona que me meta pero que haces, no puedes curarlo sin vendas- el druida sonrió -los guardianes de la naturaleza no necesitamos vendas, va en heridas muy grandes se necesita de toda la ayuda posible, pero con tiempo y sin interrupciones las energías que provienen del sueño esmeralda no ayudan a sanar- viendo mi cara de asombro el druida empezó a realizar una demostración de las artes sanadores legendarias de los druidas, la herida se fue cerrando de a poco, no había nada más rápido que yo hubiera visto.
Esa noche caminando por la ciudad me quedé contemplando el cielo y las estrellas. Entré en un trance o sueño donde me tranquilice y sentía volar nadar y correr, me sentía al fin libre, como esas viejas noches en Gilneas. Entonces sentí la voz de algo más profundo,me decía -tu camino es junto a otros que juraron proteger la vida de este mundo, te espero hijo de Azeroth- al abrir los ojos y ver los edificios de la capital, me di cuenta que volví a la “realidad” Cuando le conté mi sueño a Arianna, no pude entender su expresión, me pidió que la acompañe y fuimos hasta otra zona de la Capital. Me dijo que la espere mientras ella se fue hacia un grupo de elfos que estaban cerca de un árbol. Estos me miraban mientras Arianna les hablaba, los elfos cambiaron su forma de verme. Estaba preocupado. Me habré equivocado en contárselo a otras personas?. Me pidieron que me acerque a ellos, me explicaron mi sueño y me llevaron con ellos.
Me dijeron que había un desequilibrio en la armonía del mundo. Que se estaba convocando a nuevos defensores. Que la voz que escuche era de Cenarius un antiguo protector de Azeroth. Que mi camino seria la senda del druidismo. Ellos me ayudarían ya que era una semilla sin germinar, un retoño y Azeroth me necesitaba para recuperar el balance. Así que emprendí un viaje a Claro de la Luna, lugar donde reside el Círculo de Cenarius.
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