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 El Necrolatra.

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Rakzasha

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MensajeTema: El Necrolatra.   Mar Jun 14, 2016 10:15 pm

Belreak
<El Necrolatra>

— Dime tu nombre— demandó la voz de nuevo—, dime tu nombre.
Tiemblo, sin control, y trató de encogerme pero a pesar de ello aun escucho la voz de él susurrando en mi oido. El lugar esta muy oscuro, pero noto su respiración en mi nuca. No puedo moverme, y tampoco puedo ver nada. Todo esta tan oscuro. Aún siento húmedas las mejillas, supongo que llore mientras dormía.
— Dime tu nombre — demanda de nuevo y cedo:— Edmund.
Siento un escalofrío cuando algo afilado recorre mi muslo, y sollozo cuando una humedad se extiende por mis pantalones. Él se enojara cuando vea que ensucie mis pantalones de nuevo.
— ¿Cuántos años tienes, Edmund? — A pesar de que la voz me ha hablado por mucho tiempo, me estremezco al escuchar mi nombre. Siempre terminó cediendo y le digo mi nombre, pero al día siguiente vuelve a preguntármelo. Y a preguntarme. Y a preguntarme.— ¿Cuántos años tienes?
Me muevo un poco, y un latigazo de dolor me sube por la columna, retuerzo los dedos de los pies. ¿Cuántos años tienes, Edmund?. El dolor se hace más intenso, me arden los ojos. Anhelo poder ver al menos una gota de luz. El goteo constante continúa, me pregunto si es agua que se filtra de alguna parte del techo, y pasó la lengua por mis resecos labios. Mis hombros están resentidos, me hormiguean los dedos de las manos por tener tanto tiempo alzados los brazos.
— ¿Cuántos años tienes? — y de nuevo, cedo:— Cumpliré trece en dos semanas.
—Cumpliste catorce hace 4 meses.— me contesta. Sé que miente, él siempre miente.— Tus padres dejaron de buscarte hace 1 mes.
— Por favor, déjame ir— mi voz tiembla,— prometo no decirle a nadie. Diré que me perdí.
— ¿Saldrás de aquí arrastrándote? — me estremezco.— ¿Crees que tu familia aceptara a alguien con tus nuevas condiciones?
La voz calla después de esa pregunta, pero sé que volverá y lo hace después de lo que me parece una pequeña eternidad: Dime tu nombre.

-o-

— ¿Escuchaste lo que encontraron en aquella casa en el bosque de Argentos? —preguntó un soldado a otro, mientras hacían su ronda.— Encontraron al chico que se perdió hace más de dos años, dicen que ningún guardia soporto la escena.
— ¿Tan mal estaba? — cuestionó su compañero, mientras se amarraba las calzas.
— Parece ser que fue mutilado; le faltaban varios dedos, sus ojos le fueron arrancados — un escalofrío recorrió al hombre curtido en batallas al escuchar una voz pastosa detrás de ellos— y, corren rumores, de que no tenía nada de cintura para abajo. Estuvo colgado por sus brazos de una viga del techo. Los médicos creen que le suministraron un brebaje para evitar que su sangre coagulara. Lo estuvieron drenando lentamente por días, o quizá meses. Aunque yo diria que fue por años.
Al girarse los soldados vieron a un no-muerto, vistiendo una raída túnica, que las observaba con una sonrisa de satisfacción al leer el miedo en sus rostros. El miedo se quedó grabado en sus retinas al sucumbir a las sombras del sacerdote.

-o-

I.(Oscuridad total en la cabaña. Se escucha como se azota una puerta y el sonido de algo húmedo golpeando contra el suelo. Se enciende la luz mostrando el interior de la cabaña, donde están el Padre, amarrado a una silla, y Belreak. A los pies de Belreak hay una niña)
Belreak: (Voz aburrida) Tu hija no dejaba de gritar, ¿sabes?
(Se pasea frente al hombre y observa sus afiladas falanges, mirando después a la niña)
Belreak: (con una sonrisa) Primero probé a arrancarle todos y cada uno de sus dientes, pero no se calló. Creo que empezó a llorar con más fuerza aún.
(El Padre grita en la mordaza y forcejea con las cuerdas, encorva los hombros en gesto de resignación y mira a la niña)
Belreak: (burlón) Así que decidí cortarle la lengua, no toda solo la mitad. Pero empezó a hacer un ruido muy molesto, una especie de gorgoteo con la sangre en su boca. (Se acunclilla al lado de la niña y toma un mechón de su cabello, tirando de él) Sus gritos empezaron a asustar a los otros niños, y solo callo cuando le hice esto:
(Toma a la niña por la nuca y levanta su rostro del suelo, mostrándole al Padre y a la cuarta pared el rostro de la niña. La niña mueve los ojos mirando primero a su padre y después al público)
Belreak: (Voz siniestra) Es una hermosura cuando esta callada… (con una mano toma la mandibula desencajada de la niña y la mueve para juntar los bordes desgarrados de sus mejillas que empiezan en las comisuras de los labios hasta sus pomulos. Mira al padre) Pero tú, tú escucharas sus gritos durante mucho tiempo.
(La luz se va difuminando mientras se escucha el grito de Padre de fondo, junto a la risa de Belreak y el llanto de la niña.)
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