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 Uno dentro de Mil

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Maguencho

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Fecha de inscripción : 16/05/2016

MensajeTema: Uno dentro de Mil   Sáb Jul 02, 2016 5:36 am

Evento Preexpansión Legión
Favor leer con https://www.youtube.com/watch?v=j214clqrHh4

Xinzui: El Monje Cervecero

Parecía un día común y tranquilo en la Finca de los Barrilvacío, ubicada en el Valle de los Cuatro Vientos, una mañana en donde Xinzui, se disponía a desayunar con mucha hambre, equipándose su cuchara favorita, sentándose en su lugar preferido y frente al plato de Ginseng que le tenía preparado su Madre.
La suave caricia de la madre pandaren pasó por su hombro mientras el monje ya saboreaba las delicias de la familia enriquecidas con el toque materno, masticó el primer bocado con suma delicadeza, parecía una fiesta de sabores dentro de su boca, ojalá no terminara nunca, pensó el jóven Monje saboreando el plato de su querida madre.
Xinzui desvió la mirada para ver a su madre salir y ver tras ella las planicies con siembras y a los trabajadores de la finca cosechando, la cervecería de los Cerveza de Trueno a lo lejos y su propia destilería; volvió a centrarse en el plato de su madre, disfrutando cada bocado y cada especia, cuando un Pandaren agotado entró de golpe en la choza del joven monje.
- Maestro Xinzui, es urgente, porfavor léalo. -dijo el monje notoriamente cansado, haciendo una reverencia mientras entregaba una carta con el sello de los Augustos Celestiales.
Xinzui tomó la carta, la leyó rápidamente y sus ojos se abrieron de golpe, quizo decirle algo al pandaren pero se dió cuenta que ya corría con rumbo fijo en el horizonte, quizás en busca de otro Monje o Maestro.
Rápidamente dejó la cuchara sobre la mesa y partió a su armario, comenzó a buscar revolviendo todo lo que se encontraba dentro, estuvo así un buen rato hasta que encontró lo que parecían ser unas hombreras y sus viejas espadas de Jade, rápidamente se las equipó, al igual que los sellos del Templo del Buey Negro y del Tigre Blanco, salió de la choza tomando un antiguo báculo con unas pieles a los costados; en ese mismo momento hizo contacto visual con su Madre, ella ya sabía lo que pasaba, con una leve seña de manos le deseó toda la suerte del mundo a su hijo querido, esperando eso Xinzui se dispuso a correr a un monte lo bastante alto donde lanzó el báculo al aire y las pieles a los lados se estiraron dando paso a un cometa que comenzó a alejarse con el viento, Xinzui para no quedarse abajo se impulsó con sus manos dando un salto y cayendo sobre su transporte, afortunadamente el viento se encontraba en su favor y en tan sólo unos minutos ya se encontraba atravesando el Valle de la Flor Eterna con rumbo al Norte, a la Cima Kun-Lai, donde se podía apreciar un fulgor verde.
Cuando ya se encontraba en la frontera de Cima Kun-Lai con el Valle, el viento dejó de soplar y tuvo que ingeniárselas para no caer de golpe, mientras lo hacía notó que muchos pandaren corrían en su misma dirección, lo que más le sorprendió es que eran de todas las edades.
Ya en tierra, Xinzui acomodó como pudo el báculo en su espalda y comenzó a correr junto al grupo de Pandaren que estaban enfocados en una zona, mientras lo hacía el jóven Monje vió a cientos de amigos con los cuales entrenó en su época de novicio, pero se encontraban igual de concentrados que los demás.
Pasaron tan sólo unos minutos cuando escucho los gritos de combate, entonces decidió apresurar el paso y fué ahí donde los vió, las bestias de las cuales hablaron sus amigos cuando fueron a la tierra de Draenor, los demonios habían llegado a Pandaria, sin dudarlo Xinzui entró en combate y con el fiero estilo que aprendió en el templo del Tigre Blanco comenzó a repartir Zarpazos, Patadas y golpes certeros con sus espadas y el báculo.
Mientras combatía, subía poco a poco en dirección al Pico de la Serenidad, donde lo habían citado en la carta, en los momentos que podía tomar un aire y descansar veía a las nuevas generaciones de cachorros Pandaren, combatiendo con la misma destreza que él poseía, cada cuál luchando en el estilo que mejor le acomodaba.
A medida que subía, escuchaba más de cerca unos gritos especiales, los Cánticos de Batalla Shadopan, eso le indicaba que los monjes especializados a los cuáles había pertenecido alguna vez habían entrado en combate, debía apresurarse, cada vez que subía se encontraba con más demonios de todos los tamaños, formas y colores imaginables, pero todos tenían en común una cosa, el olor, el azúfre los traicionaba, podían detectarse a metros por un Pandaren común y corriente como Xinzui.
Ya casi llegaba, no se daba por vencido, el joven monje a pesar de estar notoriamente cansado no dejaba de correr y combatir, en un momento sintió que sus fuerzas volvían a él, entonces la vió, ella, su mejor amiga Melyssa Viento de Jadé, cubriéndolo de Neblina sanadora para que así pudiera continuar con su objetivo, Xinzui le sonrió y volvió a enfocarse en su destino, el Pico de la Serenidad.
El monje esta vez seguía luchando pero en el estílo que le acomodaba más, el Buey Robusto, repartiendo bastonazos con el báculo y bebiendo brebajes potentes como sólo un verdadero cervecero y monje del Niuzao podía hacerlo, hasta que llegó, la entrada al Pico de la Serenidad, ahí lo vió todo claro, un portal verde del cuál emanaban las bestias.

Con un grito, se lanzó a la nueva batalla, seguido de los pandaren que venían detrás de él, ésta vez nuevamente con el estilo del Tigre Fiero se incorporó para ayudar a una monje que estaba siendo brutalmente golpeada por un manáfago, cuando se disponía a avanzar vió al Maestro Chen Cerveza de Trueno repartiendo Barrilazos y Alientos de Fuego a cuanto demonio veía con una destreza singular, entonces desvió la mirada y cuando comenzó a moverse, como un rayo Negro y Rojo paso a su lado Lord Taran Zhu que con una facilidad increíble lanzaba a los demonios por los aires como si fueran fajas de trigo o bolsas de pluma, nuevamente intentando incorporarse al combate, cuando siente en sus hombros unas ligeras zarpas, cuando levanto la vista vió pasar, Li-Li Cerveza de Trueno repartiendo Niebla en todos los Monjes heridos, acompañada de un pequeño dragón nimbo que giraba alrededor del bastón de la pequeña monje, ahora si, emocionado por luchar codo a codo con los grandes, se avalanzó sobre un demonio hecho de piedra y fuego verde, lanzándose con una poderosa patada justo en su cabeza, Xinzui logró derrotar al demonio de un sólo golpe, cuando se levantó para luchar se encontró con el gran Maestro Cervecero Lao de las Estepas de Tong Long, quien lo reconoció con una sonrisa, le devolvió el saludo en plena batalla, ya de pie, vió a sanadores del Monasterio de Tian moviendo y agitando sus bastones como si estuvieran bailando y apoyando a sus compañeros al mismo tiempo, reiniciando su camino enfretandose a los demonios se topó con monjes provenientes de todos los rincones de Pandaria, sus monjes amigos del Templo de Niuzao acompañados de sus fieles barriles, derramaban cerveza, brebajes y liquidos que usaban al combatir por donde pasaban, siempre al compás de los tambores del Maestro Lao, luego estaban los misteriosos Monjes del Templo abandonado de la Grulla Roja quienes enrollaban a los demonios con sus telas hacían que chocaran unos con otros como si fueran cachorros aprendiendo a caminar, luego los fieros monjes del Tigre Blanco quienes golpeaban y rasgaban todo con zarpazos y patadas como si fueran nada más que simples trozos de maderas y por último los monjes del Templo del Dragón de Jade, especializados en el uso de la neblina sanadora, se encargaban de no dejar que ninguno de sus compañeros cayeran en combate, siempre fieles y utiles.
Xinzui avanzaba siguiendo a sus maestros, admirando la forma de luchar y moverse de todos y cada uno de sus compañeros de lucha, pasando entre grupos de demonios tan horribles que nunca hubiera imaginado tales facciones físicas, no se dió cuenta de cuanto caminó ni de cuanto luchó hasta que llegó frente al portal verde del cuál salían las bestias del averno, se dispuso a avanzar con la tropa de monjes, encontrándose entre todos los nombrados anteriormente y no sólo ellos sino que recién en ese momento notó que se encontraba entre uno que otro Hozen y Jinyu valiente.

Del Portal, comenzaron a emanar una cantidad enorme de demonios sedientos de sangre, el silencio se tomó el campo de batalla y Xinzui sólo escuchó. - Ahora, Li-Li!. - Acto seguido, la pandaren de los Cerveza de Trueno lanzó una gran nube que cubrió a todos, cegando a la masa de Demonios que se acercaban, de la masa de humo salió el gran Chen, con un aliento de fuego, acompañado de Lord Zhu repartiendo patadas, y Xinzui, sin quedarse atrás comenzó a mezclar ambos estilos que dominaba, abriéndose paso entre las tropas demoníacas como una espada abriendo la carne, pasaron minutos en tiempo real pero para el jóven pandaren fueron sólo segundos, ya que estaba bajo la influencia del Brebaje Avezado, hasta que se toparon todos frente al portal, donde salía un gran demonio armado con una Guja enorme.
- Por Pandaria. - Dijo Xinzui con una sonrisa en el rostro y lanzándose a quizás, su ultima batalla.
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