¡Bienvenidos a La Vanguardia del Ocaso! Centro de reunión de diversos personajes dentro de Azeroth. ¡Toma asiento, sírvete un trago y cuéntanos tu historia!
 
ÍndiceÍndice  CalendarioCalendario  FAQFAQ  BuscarBuscar  MiembrosMiembros  Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios  RegistrarseRegistrarse  ConectarseConectarse  

Comparte | 
 

 Sangre Vrykul

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Maguencho

avatar

Mensajes : 16
Fecha de inscripción : 16/05/2016

MensajeTema: Sangre Vrykul   Jue Jul 20, 2017 1:13 am

Capitulo 1: Iniciación


Mi historia comienza asi, con un día lluvioso a las orillas del Fiordo que daba al Mare Magnum, en una de las tantas cabañas mi madre Guida, Escudera de Eyir daba a luz a un pequeño y debil Vrykul, las parteras lo miraron con horror, puesto que no era como los demás niños pero a pesar de eso algo vieron en él, el pequeño abrió los ojos al instante y sin derramar ninguna lagrima apretó el dedo de una de las mujeres.
Las parteras entregaron el bebé a la joven escudera, quien aun sudando y sonriente dijo:
- Bienvenido a este mundo, Skovos, hijo de Guida.
El pequeño la miraba con delicadeza y seriedad al mismo tiempo, dificl de explicar.
- Esa mirada es de los antiguos Jarl, tu hijo es un alma errante de antaño, a pesar de ser ...
- A pesar de ser igual a los demás- Agregó Guida antes que la vieja partera terminara su frase.

Ésta asintió y terminada su labor se retiraron del lugar.

Guida vivía sola y sólo ella sabía cómo se había embarazado, ella y yo. Pero con la fuerza que caracteriza a las mujeres Vrykul de mi pueblo, que se caracterizaba por un dominio Matriarcal, sacó adelante a su pequeño hijo. Lo trataba como si fuera igual a los otros y con justa razón, a pesar de ser fisicamente más pequeño y con rasgos levemente más delicados era un Vrykul y merecía ser tratado como tal.

El pasar de los años fue disminuyendo la rareza con la que miraban a Skovos, su infancia fue como cualquier otra, su iniciación a los 12 años marcó la diferencia desde ese punto era un hombre Vrykul como cualquier otro, no por pasar a ser un hombre a ojos del pueblo sino por los que hizo.

La iniciación constaba en dejar a los pequeños Vrykul en los extremos de Stormheim, solos, a merced de los Dioses, en los campos de Fenryr y de los Dragones de Tormenta, los padres dejaban con fe y esperanza que su hijo volviera al Pueblo pero por dentro, un temor los carcomía. La prueba no constaba solamente de llegar con vida, sino con la piel de algun animal que hayan enfrentado en el camino, solo de esa forma recibirían el Brazalete de la Jarl y serian considerados Hombres y Mujeres dispuestos a dar la vida por su pueblo.

Guida, a ojos burlescos de los otros padres, puso a Skovos en la prueba, ya que tenía la edad suficiente y la fuerza necesaria, pero aun así un escalofrío recorrió su espalda el día en que se llevaron a su hijo dormido para que realizara la prueba junto a los otros niños.

El pequeño Skovos, despertó cerca de una quebrada, el frío golpeaba su joven cuerpo y el viento mecía sus trenzas, se sentó, frente a el tenía un hacha y un escudo pintado negro con blanco, los colores del pueblo. Sintió miedo pero luego recordó lo que dijo su madre:
- Hijo mio, recuerda siempre que eres hijo de Guida, Escudera de Eyir, no debes temer a la batalla nunca, los dioses
  tienen preparado nuestros destinos de antes que nacieramos y el tuyo, por lo que veo en tus ojos, no es morir aun,
  ni mucho menos joven, y ... si esque llega a suceder muere en combate, luchando, solo así te ganaras el Valhalla y
  Odyn te recibirá en los Salones Dorados.

Skovos asintió para si y tomó el escudo con el hacha, se armó de valor, se irguió para luego mirar a su alrededor tratando de buscar una forma de ubicarse. El Sol estaba justo sobre el, no podía saber donde estaba el Norte, miró al acantilado y supuso que se encontraba muy al Sur pero luego se cuestiono si lo habian dejado en el Norte, ambas opciones eran posibles. Volteó hacia atrás, mirando las enormes montañas y entre las nubes un cometa de los Tauren Altamontaña le ayudo a situarse, había oído historias de esos seres que habitaban al Norte en las Altas Montañas, donde a veces su pueblo se enfrascaba en batallas por los limites.
- Gracias Odyn, ahora se que estoy al Norte y a juzgar por la dirección del viento y el romper de las olas ... al Noreste
  del Pueblo.

Skovos sonrió y solo en ese momento cuando ya sabía donde se encontraba, emprendió su retorno.

Los días pasaron, y Skovos con sus pequeñas piernas recorría los escarpados terrenos de Stormheim, hasta el momento no había tenido que luchar y afortunadamente se había encontrado con frutas y vertientes en el camino, que lo mantuvieron con vida. Pero los dioses le tenían preparada una prueba especial, una tarde lluviosa, mientras caminaba entre arboles escuchó un grito desafiante de un niño, otro joven en prueba, corrió siguiendo el origen de la voz puesto que su madre y su pueblo le inculcaron que estando juntos es la mejor manera de vencer. Luego de unos segundos corriendo, se asomó a un pequeño claro y vio a un niño en posición de combate, golpeando su escudo, Skovos lo vio y notó que sangraba, pero no logro identificar al contrincante.
De pronto, sin esperarlo un gran oso café se lanzó de entre unos arbustos y propinó un contundente zarpazo al niño que afortunadamente se logró cubrir.
- ¡Vamos! Oso inmundo, solo me faltas tu ...

El pequeño iba a correr a asestar un golpe al animal cuando resbaló con las hojas humedecidas por la lluvia, el oso volteó y se paro en dos patas preparado para matar al Vrykul de una vez por todas.
Skovos sintió que algo recorría su cuerpo y sin darse cuenta, estaba cargando contra el oso con su escudo enfrente, obviamente el golpe no era lo suficientemente fuerte para derribarlo, todo lo contrario, devolvió a Skovos por donde venía, pero el piso y las hojas también jugaron en contra del animal que cayó perdiendo el equilibrio. Skovos se reincorporó y se puso al lado del pequeño.
- Arriba, hermano, no dejare que mueras sin antes asesinar este animal.

El chico se apoyó en el hacha y se puso de pie, optando posición de combate nuevamente, era centímetros más alto que Skovos.
- Que así sea ... Hermano

Skovos y el chico pusieron juntos sus escudos al ver que el Oso ya reincorporado embestía contra ellos, ya sabían las técnicas básicas de combate en grupo, lo cual era de mucha utilidad, más aun contra un oso.

La Batalla contra el animal duro unos largos 15 minutos, pero parecieron horas, exhaustos ambos se arrodillaron frente al animal y se miraron.
- Soy Skovos por cierto -dijo jadeando
- Knut -respondió el malherido chico.
- Debemos quitarle el pellejo... solo así nos considerarán guerreros.
- Pero ... es un pellejo por niño, y nosotros somos dos.
- Es un oso adulto -rió Skovos con dolor en el cuerpo- debe valer por 2 adultos.
- No lo sé ... pero me salvaste la vida, debería ser tuyo.
- No Knut, ambos llegaremos con el pellejo del animal -dijo Skovos procediendo a desollar al animal.
- Lo que digas Skovos, te agradezco por ayudarme.
- Haría lo mismo por cualquiera y se que tu también, Knut.
- ... -Knut guardó silencio- Si, tienes razón, haría lo mismo.

Luego de desollar al animal y sacar unos trozos de carne para comer, emprendieron el camino de vuelta, pero las heridas de Knut eran muy graves, no podía caminar y Skovos no podía dejarlo ahí tirado. Juntó ambos escudos los puso en su espalda y colgó las hachas en la orilla de uno, tomó Knut del brazo, lo cruzó por detrás del cuello y cubrió a ambos con la enorme piel del oso, cargando a su compañero de batalla hasta su destino.

Al pueblo ya habían llegado la mayoría de los niños con pellejos de lobos y zorros. Los vigías se encontraban en las puertas esperando la llegada tanto de emisarios, ataques o para alertar la llegada de otros pequeños, aquel día la niebla de la mañana era densa y no se podía ver más allá de unos metros, cuando uno de los hombres divisó entre la niebla una figura, parecía un enorme oso que se adentraba lentamente, no dudó en alertar.
- ¡Oso en la entrada Norte!

Al instante una decena de guardias y escuderas se apostaron en el lugar optando posición de combate mirando la figura acercarse, pero algo andaba mal, los pasos no eran fuertes y toscos como los de un oso, sino sutiles y cortos ... como los de niño. Pequeños pies se asomaron de la niebla y dieron paso a dos niños cubiertos por la piel de un oso y bañados en sangre.
- ¡Llegaron dos niños! -Gritó una escudera-

Al instante se reunió todo el pueblo en la puerta norte, con esperanza de ver a los niños. Grande fue la sorpresa de todos al ver a Skovos, el debilucho, cargando a Knut y cubiertos por el pelaje de un Oso, el silencio se tomó el lugar, sólo la lluvia y los agotados pasos de los niños adentrándose en el pueblo, se escuchaban. Guida orgullosa, asombrada y con lagrimas en los ojos, vió pasar a su pequeño muchacho, su hombre.

Skovos caminaba con la mirada fija en el trono de la Jarl, esa era su meta, y cuando llegó, ayudó a Knut a arrodillarse, se quitó el pelaje, lo puso enfrente de ambos, mostrando a todo el pueblo las heridas que había dejado el combate con la bestia, soltó los escudos y con ellos las hachas, acto seguido se arrodilló frente a la Jarl.

El pueblo se había reunido formando un semicírculo con foco central en los pequeños.
La Jarl Hagall igual de impresionada que su gente alfin habló.
- Knut y Skovos -dijo esbozando una sonrisa- Veo que han traído ante mi el pellejo de un oso ... un gran oso adulto.
- Así es, Knut y yo combatimos con la bestia.
- Ambos saben que la tradición es: Un pellejo por Niño, no? -El Pueblo continuaba enmudecido.
- Pero ... pensamos que al ser
- Aun así -Interrumpió la Jarl dirigiéndose al pueblo- es un Oso ... y he visto osos desmembrar guerreros adultos,
  pero ustedes, lograron matarlo ... ¿Como lo hicieron?
- Aplicamos las técnicas que nos enseñan -Habló Knut- pero... Skovos me salvó, Jarl Hagall, de no ser por el ...
  estaría muerto.
- ¿Eso eso cierto, Skovos?
- Si, Jarl Hagall -dijo con pesar, poniendo su mano sobre la mano de Knut-
- ¡Miren! Mi Pueblo ¡Miren a estos dos pequeños, rompieron la regla de iniciación, ya saben cual es el castigo para eso
  ...

El pueblo comenzaba a alborotarse, se encontraba dividido entra la misericordia y la aplicación de las leyes, Guida se encontraba ahora muy angustiada, sabía lo que sucedía en aquellos casos. Knut y Skovos se miraron con mas cabezas gachas.

- Pero -continuo la Jarl- Estos dos ... Hombres, demostraron valor, coraje y deber con los compañeros y los dioses,
  aplicando nuestras enseñanzas en combate contra una bestia enviada por el mismo Fenryr! Para probar la voluntad
  de nuestro pueblo y nuestros jóvenes.

Knut y Skovos alzaron el rostro impresionados y tomados de la mano aun, vieron como la Jarl se acercaba a ellos con 2 brazaletes.

- El día de hoy, recibimos felices y orgullosos al Guerrero Skovos y al Guerrero Knut -Dijo mientras ponía el Brazalete
  a ambos- ¿Juran por el brazalete servirme a mi, Jarl Hagall como su lider?
- Si, Jarl -Respondieron ambos al unísono
- Bien, entonces Bienvenido Skovos -dijo mientras besaba sus labios- Y Bienvenido Knut -repitiendo la misma acción,
  luego poniéndose de pie y añadiendo- ¡Que se beba y se se sacrifique un cordero por Skovos y Knut, Brazos de Oso,
  Guerreros y Hombres de nuestro Pueblo

Guida, fue la primera en gritar de jubilo, llorando de alegría por ver a su hijo convertido en un hombre, mientras recibía las felicitaciones de sus compañeros y amigos.
Skovos y Knut se miraron sonrientes, y alzaron juntos los brazos que tenían tomados, recibiendo la bienvenida de su gente, la bienvenida al mundo de los adultos, iniciando su vida, su historia ... Mi Historia como Skovos Brazo de Oso, Hijo de Guida, Escudera de Eyir, Amigo de Knut y Guerrero de la Jarl Hagall.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Maguencho

avatar

Mensajes : 16
Fecha de inscripción : 16/05/2016

MensajeTema: Re: Sangre Vrykul   Dom Jul 23, 2017 10:41 pm

Capitulo 2: Incursiones

Para mi gente una de las formas de vivir es: El Saqueo; ¿Por qué? se preguntaran ustedes, simple, los dioses nos hicieron fuertes e inteligentes por una sola razón: Luchar, sólo de esa forma demostraremos si somos dignos o no de entrar al Valhalla. Por esta razón todas las Primaveras, cuando las aguas están en relativa calma, Los Jarl de todos los pueblos, con algunas excepciones claramente, se organizan para realizar las Incursiones.
Obra de los Dioses, imaginen, cientos de Barcos Vrykul pintados con los colores de su pueblo con objetivo de surcar el Mare Magnum con siempre un mismo destino, Riquezas.

Aun recuerdo mi primera incursión, fué el mismo año que junto a Knut nos volvimos guerreros, en esa incursión me gané mi primer tatuaje, si ... lo recuerdo como si hubiera sido ayer.
Mi madre me había hablado cuando era más pequeño de estas travesías y juró por su Brazalete que iríamos a muchas juntos, así fue.

Cuando el Invierno estaba por terminar, los preparativos ya estaban en marcha, la ansiedad y las ganas de demostrar mis habilidades a mi Madre eran inmensas, recuerdo que corría por la orilla del Fiordo ayudando en los alistamientos de los Barcos.
Como es tradición, los Sacerdotes bendicen los barcos con sangre
y hacemos sacrificios a los Dioses, pidiendo por una buena Incursión.
- Madre ... hablame de como son las tierras más allá de las aguas.
- Ahh, hijo mio, ya lo verás, te asombrarás y reirás mucho, hay ... seres paganos de todos los
tamaños y colores, sus culturas son muy extrañas, por lo que he entendido con los años, creen en
La Luz, Elune y otras cosas raras. Lo que si es respetable, es su forma de luchar, algunos son como
cachorros pero otros, otros dan Batalla.- Dijo mi madre esbozando una sonrisa
- Ansío verlos y ofrecerlos a Odyn.
- Hay algo que hacer antes de que te vean -Añadió mi madre.
- ¿Qué cosa?
- ... -Guardó silencio

No supe a que se refería hasta que llego el día antes de la Incursión, me levantó y cortó mi cabello dejando sólo una cola en mi nuca y luego de eso pintó mis ojos de color negro, parecía como si llevaba una tira de cuero oscura, no les mentiré, me veía y me sentía Feroz.
La Brisa de esa mañana era fresca, el viento soplaba a favor de las velas, los barcos estaban listos, cuando salió Jarl Hagall con su rubio cabello tomado y trenzado supimos todos que era momento de partir al encuentro de los otros Jarl y sus barcos, mi madre me golpeó el hombro, de un momento a otro estaba acomodando mi escudo en el barco junto a los remos y preparado para zarpar. Con un fuerte grito Jarl Hagall ordenó el inicio del viaje.

Al cabo de unas horas de viaje, nos topamos con el mejor espectáculo que habían visto mis ojos. Llegabamos al sur de Stormheim y ahí estaba toda la Flota que se embarcaba a los Saqueos, a los pies del templo de los Salones del Valor, esperando a los pocos que faltaban, fue un lujo ver por primera vez eso, nunca lo olvidare.

Cuando ya todos los Jarl convocados habían llegado, se emprendió el viaje definitivo, fueron días de lluvia y tormenta, días sin viento en los que todos nos tuvimos que turnar para remar, días de calor pero simplemente eso, días. Una mañana me despertó la mano de mi madre que me decía:
- Skovos, despierta ... escucha.
- ... -Guardé silencio y entonces escuche un graznar muy familiar- Gaviotas!
- Así es -dijo mirando al horizonte

Me senté en el barco, mirando un enorme trozo de tierra cubierto de verde y algo de niebla, en cuestión de minutos o tal ves una hora llegamos a la Costa y desembarcamos armados y listos para cualquier ataque, pero no sucedió nada.
- ¿Qué es este lugar?-Dije al aire sin mirar quien se encontraba a mi lado.
- Los nativos de acá le llaman Kul Tiras -respondió una voz femenina.
- ¿Eh? -dije volteando- Jarl Hagall! Lo siento no sabía que estaba a mi lado.
- No tienes que disculpar Skovos Brazo de Oso, estoy donde los míos me necesiten -Dijo sonriendo y
luego alejándose con los adultos a preparar el asentamiento.

El campamento improvisado estuvo listo en un rato, las tiendas de campaña se erguían rápidamente y los estoques como barricadas ya estaban preparadas para cualquier ataque. Tras la comida de recuperación y celebración de llegada, las fuerzas de nuestra Jarl fueron enviadas al Sureste de nuestra posición, ahí se erguía un fuerte según lo que había recopilado de viajes anteriores.

Nos adentramos al bosque, la vegetación era más densa y nos beneficiaba para ocultarnos de los centinelas, yo caminaba al lado de mi Madre sin miedo pero siempre con mi escudo en alto, ella en cambio parecía conocer el lugar como la palma de su mano y andaba con confianza, al igual que los otros veteranos, al cabo de un tiempo caminando nos detuvimos.
A lo lejos claramente se erguía el fuerte y a juzgar por los comerciantes fuera de este, no se habían enterado de nuestra llegada.

Estábamos ansiosos por atacar y nos sorprendimos cuando Jarl Hagall nos hizo esperar, estuvimos horas sentados sin saber que planeaba la Jarl, algunos ya se empezaban a exaltar pero ella ni se inmutaba. Un silencio enorme cayó sobre nosotros cuando nuestra líder se puso de pie y escuchó.
- Eso, mis valientes guerreros y guerreras, es nuestra señal- dijo indicando el fuerte

El sonido del metal sobre una campana partía el aire, no sabía lo que sucedía, vi a todos los comerciantes entrar con calma al fuerte, solo quedando un par de guardias fuera "protegiendo" su valiosa fortaleza. En ese momento Jarl Hagall comenzó a avanzar, esta vez en posición de combate y al instante todos la imitamos.
Los guardias no pudieron hacer nada, ni gritaron, solo un mar de sangre emanó de su boca cuando unas flechas llovieron sobre ellos, debo ser sincero, me chocó un poco ver esa escena, pero la mano de mi madre, Guida, me calmó.
Ingresamos en masa y en silencio por la puerta principal, derribando y asesinado guardias sin alertar al resto, cuando nos aseguramos que todos los guardias estaban en el Hellheim, nos dirigimos al edificio principal, adornado con estatuas, estaba cerrado y había armas al lado de las puertas, al parecer estos paganos al ingresar a su lugar sagrado lo hacen sin armas, recuerdo claramente la cara de la Jarl escuchando por la puerta y sonriendo, entonces dió la orden y dos hombres de una patada al mismo tiempo abrieron las puertas del lugar, lo primero que vi al ingresar fue caras de pánico y miedo en todos los que estaban dentro, niños, mujeres, hombres y ancianos, pero rápidamente mi vista se dirigió a los tesoros que tenían dentro del lugar.
Permanecimos en silencio armados y preparados, cuando un grupo de sus hombres se abalanzaron sobre nosotros sin armas, recuerdo que varios intentaron matarme, debió ser porque era un niño, pero su error fue ese, suponer que era solo un niño.

- ¡Maten a todos y tomen lo que sea! Los dioses estarán orgullosos con esta ofrenda -Dijo Jarl Hagall

En ese momento comenzamos todos a repartir el Ragnarok con nuestras armas, recuerdo ver a mi madre salpicada en sangre y gritando con cada corte que propinaba. Un baño de sangre.
Nadie sobrevivió en ese fuerte, bueno eso creo, antes de irnos y quemar algunas cosas, tomamos todo lo que era de valor, por mi parte entre a una casa con todos sus ocupantes muertos, revisé el lugar y encontré un trozo de papiro con un dibujo que parecía ser un mapa, lo guardé en mi morral y me retire del lugar junto con otras cosas de valor.

Al llegar a nuestro asentamiento, dejamos nuestro botín en los barcos que nos pertenecían y la celebración comenzó prácticamente al instante, mi madre me llevó junto a un Vrykul bastante robusto y le pidió que me tatuara el símbolo de nuestro pueblo, el cuervo de tormenta.
Me alegré, pero por Odyn que dolió, una pequeña estaca de hierro que la mezclaba con tinta negra, a brazo limpio la ingresaba y retiraba de mi pecho, mezclando la tinta con la sangre, me aguante y trague el dolor, no debía quebrarme ante mi madre.

En medio del tatuaje, las fuerzas de los demás Jarl llegaron con sus propios botines, uniéndose a la celebración, pero jubilo terminó cuando las tropas del Jarl Horik volvieron sin botín, heridos y con muchos hombres menos.
No supe que sucedía, solo que había una reunión entre los líderes.
- Ahora si que habrá una batalla- Dijo mi tatuador, limpiando mi pecho- está listo.
- Así es -dijo mi madre mirando a los hombres heridos y luego a mi- Tendrás que mostrar tu tatuaje a
estos paganos.

Asentí y cuando iba a decir algo, Jarl Hagall se acercó a nosotros y dio la orden de prepararnos para el día siguiente, la fiesta se convirtió en ese momento en un feroz rugido de hombres y mujeres sedientos de venganza y sangre por sus compañeros caídos.
Y en una nueva oportunidad de demostrarle a los dioses mi fuerza y habilidades esta vez contra hombres armados, estaba a solo unas horas de distancia.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
 
Sangre Vrykul
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Sangre y Acero- REMAKE
» El cruce de caminos sellado por vino y sangre.
» Recursos con sangre, mounstros con sangre, cadaveres con sangre, y demas
» La Alianza De Sangre Negra.
» Adelaida. -Sonrie, hasta que tu rostro sangre.-

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
La Vanguardia del Ocaso :: Utilidades Rol :: Historias-
Cambiar a: